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SOBRE EL FINANCIAMIENTO DEL DÉFICIT FISCAL

26
Jul
2018

El gobierno del presidente Vizcarra acaba de presentar al país sus proyecciones económicas para los siguientes cuatro años, según consta en el documento ‘Informe de Actualización de Proyecciones Macroeconómicas 2018-2021’. En dicho informe deja constancia implícita de la política económica a seguir en los próximos años.

La economía peruana viene creciendo por varios años debajo de su potencial. Es mi parecer que si no fuera por los choques de oferta positivos recibidos en el 2015 y 2016 provenientes de la minería, por la entrada en producción de cuatro megaproyectos mineros, la economía hubiera crecido por debajo del 3% promedio anual en el periodo 2014-2017. La razón fundamental de ello sería el escaso crecimiento del gasto interno y los efectos impacto de algunos choques de oferta negativos. En efecto, en el periodo señalado el gasto interno creció un promedio de 1.97% anual, sustentado en el comportamiento negativo de la inversión privada y pública y, en menor medida, del consumo privado que resintió, en parte, dichos comportamientos, amén de algunos errores puntuales de política fiscal. 

Es obvio que este comportamiento no puede seguir por mucho tiempo más. La política económica de corto plazo tiene que salir a darle frente. Hay que estimular sobre todo el gasto privado y el gasto público en lo concerniente a la inversión, aprovechando que este año sentirán con mayor intensidad los efectos de tres factores provenientes de la economía mundial, a saber: a) un mayor crecimiento de la economía mundial; b) un crecimiento mesurado de los precios de algunos de nuestros productos tradicionales de exportación; y c) el regreso de capitales externos.

El gobierno ha puesto énfasis en impulsar la inversión pública, tanto reasignando recursos del gasto corriente como asignando recursos frescos. El déficit fiscal convencional subirá de 3.1% PBI a 3.5% PBI en el presente año, representando un estímulo fiscal neto.
Considero que este año se necesita una política fiscal de naturaleza expansiva aun cuando el déficit fiscal suba y también la deuda pública como proporción del PBI (26.3%). Esta última no debe de ser de preocupación extrema porque la deuda neta estaría un poco por encima del 12%PBI, y porque el Gobierno ha hecho un anuncio claro a los mercados de que a partir de 2019 se iniciará una reducción progresiva del déficit fiscal que lo llevaría al 1%PBI para el 2021; lo que sí tiene que tener mucho cuidado es de no caer en políticas que hagan poco creíble dicho anuncio.

En el documento citado se especifica que el déficit de 3.5%PBI se financiaría así: a) 2.4pp vía deuda; y b) 1.1 pp vía uso de activos financieros. Este dato es muy importante porque es sabido que el efecto de corto plazo de una política fiscal expansiva depende de su financiamiento. Como creo en la teoría de la Restricción Presupuestaria pero no en la Equivalencia Ricardiana considero que la parte financiada con bonos tendrá un moderado efecto expansivo sobre la demanda agregada. Donde pienso que el efecto será mayor es con el segundo financiamiento. ¿Por qué? Porque si esos recursos están guardados en el BCR y el MEF los saca para gastarlos es como si se estuviera haciendo una política monetaria expansiva en el corto plazo, cuyos efectos se acentuarían por el grueso superávit comercial que la economía registra con el exterior. Es de esperar que el banco central no la anule.

Estaremos atentos a los nuevos desarrollos macroeconómicos.

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